Antes de empezar el partido, nuestro entrenador nos dijo que le echáramos ganas, ya que era una muy buena oportunidad, así que jugamos muy motivados. El partido no venía tan complicado, ya que el equipo contrario tampoco venía jugando bien.
Con una destacada actuación mía en la defensa central, y de un compañero que jugaba de volante por izquierda, obtuvimos el triunfo con un marcador de 3-0, y terminando el encuentro, un visor del equipo Cruz Azul se acercó con nuestro entrenador, enseguida este llamo a mi padre y al de mi compañero. Después de una plática de al menos 30 minutos, nuestro entrenador se acercó a nosotros y nos dio la buena noticia. Nos habían elegido para jugar en las fuerzas básicas de Cruz Azul.
Nos pidieron que nos presentáramos a entrenar en el club Cruz Azul Santa Fe. Mi compañero y yo tuvimos que dejar nuestra antigua escuela.
Nos presentábamos de lunes a viernes de 4pm a 6pm en las instalaciones del club. Para poder jugar solo había cupo para 18 jugadores, por lo cual las primeras semanas eran difíciles y a la vez desesperantes. Después de un mes me convocaron para un partido local, el cual no jugué y me quede en la banca. Tres semanas después, me volvieron a convocar, esta vez para ir a jugar a San Luis. Muy emocionado viaje con el club, me sentía todo un profesional sin haber debutado. El entrenador dio la alineación titular. Y yo no estaba en ella. El partido empezó muy violento con muchas faltas, cuando un compañero marco un gol cerca del minuto 70. Ahí fue cuando el entrenador me llamo a calentar argumentándome que necesitaba otro defensa para amarrar el encuentro. Terminando el calentamiento con el preparador físico, entre al campo en lugar de un compañero que jugaba de delantero. Cuando entre al campo sentí mucha felicidad y orgullo de mí mismo. Tuve poca participación en el juego ayudando a jugar al contragolpe, y así fue como debute en tercera división.
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