Después de analizar, un amigo dio la idea de ir a Hidalgo, lo cual no nos parecía mala idea, ya que cumplía con los requisitos que buscábamos. Planeamos el viaje con ayuda de algunos profesores, transporte, lugares que visitaríamos entre otras cosas, y la respuesta de la mayoría de alumnos de la generación fue positiva para ir.
Llego el tan esperado día. Viajamos cerca de 3 horas para llegar al primer lugar que visitamos, que fue Real del Monte. El viaje fue muy divertido, íbamos echando relajo y tomando unas cervezas a escondidas de los profesores. Hicimos una parada en una gasolinera que estaba sobre la carretera México-Pachuca. Las cervezas se nos habían terminado, y se nos hizo fácil bajar al oxxo y comprar más. Después de comprar, un compañero subió como sin nada al autobús con el six de cervezas modelo que habíamos comprado. Un maestro lo vio y le quito las bebidas, enseguida reviso mi mochila y encontró más cervezas, se enojó y nos decomisó nuestras bebidas. Tristes por el suceso subimos al autobús, y un compañero llamado Armando, sacó de su pantalón cuatro cervezas que pudo subir al camión sin que se dieran cuenta los profesores, esto mejoro nuestro trayecto y nuestro humor a la vez. Después de ir a Real del Monte, fuimos a un balneario que se llama ‘’Tasquillo’’o algo por el estilo.
El balneario era muy grande y dentro de este habían unas cascadas, las cuales fuimos a visitar y a tomarnos fotos, el lugar era muy agradable y tranquilo, nadie se había arrepentido de haber asistido, en lo personal sentía lastima por varios compañeros que decidieron no ir.
Después de un día increíble y de mucha risa, regresamos al Distrito Federal ese mismo día como lo habíamos planeado. Pasamos a comprar pastes en un local ubicado a un costado de una gasolinera sobre la carretera. El regreso fue muy tranquilo, yo estaba quemado por el sol, y apenas me podía mover. Este viaje nunca lo olvidare, ya que fue el último.

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