domingo, 16 de junio de 2013

Viaje de Graduación.

Faltaban pocos meses para culminar la etapa escolar de la preparatoria. Fue entonces que en una plática común entre amigos que surgió la idea de salir de paseo  para convivir los últimos días. Le comentamos nuestra idea a los directivos de la institución, fue difícil convencerlos, pero accedieron con la condición de que no fuera un lugar tan lejos del Distrito Federal.
Después de analizar, un amigo dio la idea de ir a Hidalgo, lo cual no nos parecía  mala idea, ya que cumplía con los requisitos que buscábamos. Planeamos el viaje con ayuda de algunos profesores, transporte, lugares que visitaríamos entre otras cosas, y la respuesta de la mayoría de alumnos de la generación fue positiva para ir.
Llego el tan esperado día. Viajamos cerca de 3 horas para llegar al primer lugar que visitamos, que fue Real del Monte. El viaje fue muy divertido, íbamos echando relajo y tomando unas cervezas a escondidas de los profesores. Hicimos una parada en una gasolinera que estaba sobre la carretera México-Pachuca. Las cervezas se nos habían terminado, y se nos hizo fácil bajar al oxxo y comprar más. Después de comprar, un compañero subió como sin nada al autobús con el six de cervezas modelo que habíamos comprado. Un maestro lo vio y le quito las bebidas, enseguida reviso mi mochila y encontró más cervezas, se enojó y nos decomisó nuestras bebidas. Tristes por el suceso subimos al autobús, y un compañero llamado Armando, sacó de su pantalón cuatro cervezas que pudo subir al camión sin que se dieran cuenta los profesores, esto mejoro nuestro trayecto y nuestro humor a la vez. Después de ir a Real del Monte, fuimos a un balneario que se llama ‘’Tasquillo’’o algo por el estilo.
El balneario era muy grande y dentro de este habían unas cascadas, las cuales fuimos a visitar y a tomarnos fotos, el lugar era muy agradable y tranquilo, nadie se había arrepentido de haber asistido, en lo personal sentía lastima por varios compañeros que decidieron no ir.
Después de un día increíble y de mucha risa, regresamos al Distrito Federal ese mismo día como lo habíamos planeado. Pasamos a comprar pastes en un local ubicado a un costado de una gasolinera sobre la carretera. El regreso fue muy tranquilo, yo estaba quemado por el sol, y apenas me podía mover. Este viaje nunca lo olvidare, ya que fue el último.
 

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